jueves, 10 de julio de 2008

Un tanguero de ley



De aquellos para quienes la música en general es parte de un sentimiento difícil de intelectualizar, pero que les es fácil de transmitir y lo hacen “a fondo”, ya sea el tango como el folclore, éste amigo nos cuenta de su quehacer artístico.
Llegó con paso ágil, se sentó cansinamente frente a mi escritorio, como midiendo el lugar, revolvió un poco en una mochila que traía y sacó de ella una enorme carpeta, con fotos, recortes de diario, montones de recuerdos, me miró y dijo sonriendo: “por donde empiezo”.
Mientras yo lo observaba sonriendo –solo para mis adentros, no me hubiera atrevido a hacerlo abiertamente- , comenzó a hablar, a sacar recuerdos de esa carpeta interminable, en la que más que
elementos de sus actuaciones, lo que me iba mostrando, eran tramos de su vida y, seguramente, desde la ignorancia que uno tiene de una persona a quién recién se conoce, entre el material que me iba mostrando, habría de todo, alegrías, tristezas, momentos de éxito y quizás también de esos que uno a veces prefiere no recordar, o hacerlo lo menos posible, pero que integran nos guste o no, jirones de nuestra vida.


1 comentario:

Anónimo dijo...

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